Pensé que lo había puesto en este espacio que tan maltrecho y abandonado tengo, cual ha sido es mi sorpresa al descubrir que no. Aunque quede un poco tardío me resisto a no publicarlo, ahí va pues....
Hace años descubrí que lo de los propósitos de año nuevo era una auténtica putada ya que, viniéndome arriba a 31 de diciembre de cualquier año, se me ocurrían grandes cambios para esos expectantes 365 días, que derivaban en tremendos fracasos que analizar a 31 de diciembre siguiente. No hace mucho, soy de madurez tardía, decidí decantarme por propósitos mas simples y cosechar a fin de año pequeños éxitos y fracasitos, desterrando grandes porrazos. Desde entonces soy razonablemente más feliz... o no..., pero creo que como consejo es bueno. Ahí queda mi charla findeañera, por los que dudaban de que este año fuese a dejarla. Feliz 2016 y siguientes, sea lo que sea fruto te vuestros deseos y propósitos
Ya 5 años... ¡Tanto!...O quizás ¡tan poco! Es curioso lo mucho y poco que me parece a la vez.
En ocasiones tengo la impresión de que nunca ocurrió, como si no hubiese existido jamás, como si todo lo acontecido en mi vida antes de ese día no fuese mi vida, solo un recuerdo ajeno, lejano y confuso que terminaba cerrando una puerta tan maciza...,tan opaca..., sin mirillas que permitan chusmear.
Sin embargo otras veces ocurre algo, un sonido, una luz, un olor, algo que la trae de vuelta como un torbellino tan arrollador, que no me da tiempo a recordar que ya no esta y tengo el absurdo reflejo de pensar en llamarla o ir a verla, milésimas de segundo después me siento absurda, desolada... ¡qué coño!... ¿Cómo es posible después de tanto tiempo?...¡O tan poco!
Después de 5 años sigo echándola de menos, sobre todo en los buenos momentos, esos que hubiese merecido vivir, que tanto la hubiese gustado compartir conmigo, los malos ya me los guardo que ya tuvo los suyos. Sigo necesitándola cuando menos la necesito y sigue haciéndome feliz la idea de parecerme tanto. Desde que abrió la veda me lo lloro todo, pero también me lo río y si me deja la vida la disfruto, o la meto mano como diría Sabina. Esto lo descubrí después de pensar que nada de "queporbiennovenga" tenía todo aquello. ¡Qué osadía contradecir al refranero! como si no llevase a sus espaldas mas vivencias de las que yo podría tener naciendo 10 veces.
Un año mas asumo que esto es lo que hay, me rebelo ante el olvido, reclamo mi dolor como ancla para el recuerdo y me permito unas lágrimas con la gran fortuna de sentirme rodeada de quienes no dudan en enjugarlas, no está mal como "queporbiennovenga", no?
Es esta, la relegada al lowcostismo, definitivamente mi favorita.
Sin trenes automáticos, sin ondas o focos espaciales en el techo.
Con esa cristalera que presenta a nuestro particular Entrerprise antes de montarlo y que, años antes de la psicosis terrorista y de extrema seguridad, hacia las delicias de niños, y no tan niños, que ajenos a un futuro lleno de estímulos, miraban fascinados, alguna que otra tarde de paseo dominical, aquellos vehículos que despertaban su imaginación y deseo de llegar a tierras lejanas.
Recuerdo a mi padre sonreír a mi ingenuidad cuando le preguntaba si eran capaces de llegar a Ávila. Se agachaba a mi altura, ahumando mi cara con su cigarro, y alzando la mano hacia el horizonte decía: pueden llegar hasta América!! Entonces me pegaba más al cristal, como si así pudiese traspasarlo, trasluciendo su transparencia con la grasa de mis manos y el vaho de mis anhelos, para desgracia del personal de limpieza.
Es uno de esos recuerdos en blanco y negro, que se enmarañan con otros y quedan a disposición para definir al gusto, como aquellos libros que dejaban elegir tu destino.
Esta ha sido mi elección de hoy, en vista de lo poco de aquello que queda aparte del genial escaparate, en un segundo plano desde que, los chavales, prefieren hacer cola en la hamburguesería del come rápido y vuela.
Yo te seguiré prefiriendo, gracias por mi recuerdo.
Supongo que como fruto de esta febril ola de calor que está
causando tan indeseada vigilia en todos los que la sufrimos lejos del aire
acondicionado nocturno, hoy me he visto inmersa en una conversación, cuanto
menos lógica.
Traía a colación no sé qué estudio que se había hecho sobre los
beneficios e inconveniente de dormir solo o acompañado.
Por un lado las ventajas físicas del sueño en solitario, cuando
hay espacio, silencio y tranquilidad. Por otra parte, como contrapartida, el
componente afectivo y los enormes beneficios
emocionales y psicológicos de compartir cama con alguien con quien se tiene algún vínculo afectivo.
Yo, que sé valorar un buen sueño como algo realmente
necesario y reparador, he de posicionarme al otro lado de la línea. Prefiero
acostumbrarme a dormir con ruidos, movimientos o extra de calor con tal de
sentir en mi espalda su cuerpo, oír cómo respira, entrecruzar las piernas en
un momento de la noche solo para confirmar que sigue ahí, cerca, notar como su mano en mi
cintura me atrae hacia él, buscarlo cuando algún ruido me despierta, percibir la distancia en los días de calor y el deseo al despertar
retando si es necesario, las altas temperaturas.
No soy de practicidad, no me cortaré el pelo para no tener
que peinarlo ni me pondré velcro por no atar y desde luego, si de mi depende no
dormiré en camas distintas por no adaptarme a los pequeños inconvenientes que
pueda tener sentir piel…sentirlo en mis brazos…
Hace tiempo que no dejo nada por aquí y no por falta de ganas o
retazos a medias que no consigo tiempo, energía o ideas para completar.
Sin embargo hoy me ha podido la indignación de sentir, otra vez, la
indefensión del ciudadano ante los poderes públicos en un sistema absurdo que
roza la locura procesal tan bien descrita por Kafka.
No voy a hacer un drama, no ha lugar por el importe, pero me cortocircuita
el absurdo al que no encuentro justificación alguna, cuya explicación espero ansiosa,
tras la reclamación que he interpuesto y que pienso llevar hasta el Defensor
del Pueblo si fuese necesario.
En marzo me pusieron en el parabrisas del coche un papelito que , muy
amablemente, me informaba de la sanción de 60 euros sin posibilidad de
anulación, que se me imponía porque, al pagar el correspondiente importe
de aparcar en zona verde, mi aplicación de móvil indicó estar situado en el
barrio 35 cuando realmente era el 34... Excuse me??? Será una broma, ¿¿¿no???
Busqué sin éxito al graciosillo que me había dejado aquel detallito para
aclarar que, en fin, las multas por estacionamiento debería ser por no pagar,
pero oiga usted que yo he pagado y no tuve tiempo de aprenderme la numeración
de los barrios de esta ciudad. Igual si copiase 100 veces "no debo
confundir el barrio 34 por el barrio 35", en esmerada caligrafía cómo
describiría el señor Sopeña Monsalve, podrían considerar hacerme
una rebajita por el terrible crimen que parece he cometido.
Yo entiendo que algún lumbreras en alguna terracita del barrio 1 y mientras tomaba un
relaxing cup of café con leche, le pareció una idea fantástica sancionar a sus
ciudadanos por el imperdonable hecho de no tener semejantes conocimientos
barriales, al margen de su voluntad de buen ciudadano, mientras alguna
amiguilla se cargaba al policía de turno en plena Gran Vía, que ya debe ser
barrio 2, por estacionar donde no debe y encima no pagar.
Para colmo de absurdos soy informada por una amable señorita que una vez
que pague la multa no puedo reclamarla, y que si decido reclamarla no se me
aplicará el descuento por pronto pago del 50%. A ver si lo he entendido, si
denuncio lo que me parece injusto se me cobrará el importe total y si me callo
pago la mitad...en fin, sobran las palabras, ¿no?
Llamadme loca, pero yo pensaba que una sanción de zona hora era por no
pagar, pago que por cierto se ejecutó sin reparo a pesar de no ser el barrio
correspondiente, para eso no tuvieron problema de ubicación.
Sarcasmos aparte, creo que deberían preguntarse ¿por qué se sanciona? ¿Es
por incumplir con las obligaciones exigidas por el motivo que sea o por
absurdos como el relatado, que aún me cuesta entender, y que parecen no
responder a otra cosa que hacer que ciertas aplicaciones de dispositivos
adquiridos por millonarias concesiones tengan sentido? Debería revisarse con
seriedad porque, a mi modo de ver, estos actos solo hacen pensar que se ha
perdido la medida y todo vale con tal de llenar las arcas, bastante maltrechas
por despilfarros tolerados y en muchos casos, de dudosa moralidad.
En fin, esto no me impedirá pasar un buen día aunque no vaya a ocurrirme lo que sucede en el vídeo.
La pasada semana, por esas cosas que tienen las noches de
rock&roll y cerveza, me metí en un "nohayhuevos" que me ha llevado directa a enviar varios
mensajes, que seguramente no tengan respuesta, y escribir esto para sentir que
hago algo, por poco que pueda servir.
Hace unas semanas conocí a un grupo que me maravilló, su
nombre The Soul Jacket. Lo vi tocar en la sala Boite de Madrid y fue genial.
Tanto me gustó que cuando mi acompañante me en propuso pasar un par de días en Toledo,
donde tocaban, y volver a verlos no lo pensé dos veces, me pareció una idea
genial. Allí nos plantamos los dos, en
plena Semana Santa castellana que, lamentablemente, no entiende de músicas paganas.
La sala estaba
prácticamente vacía, no podía creerlo. ¿Qué está pasando? No sé si me equivoqué
de época, de país o de gustos musicales, pero me cuesta entender que ese lugar no estuviese lleno hasta los topes.
Aun así los gallegos volvieron a enamorarme, tocaron como si fuese un estadio y
disfrutaron, haciendo disfrutar a los que allí estábamos, independientemente del aforo.
Me pareció tan injusto y estaba tan indignada que dije a mi acompañante que, por purita justicia, escribiría
sobre ellos, mandaría un mensaje a Azkena para proponerlos, y a Rock FM para
que se les diesen un poquito más de salida. Me vine tan arriba que solo me
quedaba mandar los mensajes y escribir en los escasos espacios donde me prodigo
últimamente para dar a mi persona un
poco de coherencia y credibilidad.
Solo espero que veáis lo que yo vi en ellos, si no es así no
me tomaré, por supuesto, a mal que ni los nombréis pero yo, al menos, tenía que
intentarlo…ya digo: purita justicia…
Hoy me acordé de algo que muchos años atrás me dio por
pensar. Por algún motivo, seguramente muy absurdo, creía que moriría antes de los
40, algo que, y esto sí que es demencial, no me parecía del todo mal.
No creo
que fuese por dejar un bonito cadáver, como mucho resultón si me pillaba arreglada. Más
bien, supongo, por la inconsciencia propia de la juventud que hace pensar que
los 40 están tan lejos; y por la escasa,
casi nula, confianza en eso que llaman sexto sentido y que en mi caso nunca
vino de fábrica.
Ahora, a escasas semanas de llegar a esa edad, llámenme
rara, lo cierto es que no me apetece un pelo morir. Curiosamente, y con todo lo
que me haya podido quejar a lo largo de todos estos años, me gusta mi vida..., me gusta mucho. Claro que hubiese evitado algunos malos tragos pero aun así a día de hoy, no me cambiaría
por nadie.
Así, a pesar de llevar la contraria a grandes cantautores de
este país, si la Parca tuviese en estos
días intención de visitarme, ni me lleven al sur, ni arrojen al mar mi barca
con un levante “invernal”, mas
agradecería una solicitud formal de otorgar a este organismo vivo otros tantos años que
tanta curiosidad me producen. Total para un ser al que el tiempo no persigue,
poco esfuerzo le debería suponer este tipo de concesiones.
No sé por qué hoy me he acordado de esto, y ahora me
enfrento a estas dos semanas con la absurda sensación de incumplir un tétrico compromiso
de algún modo adquirido tantos años atrás, condenando definitivamente ese
instinto juvenil tan osado como macabro