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sábado, 4 de julio de 2015

Yo pido con...

Supongo que como fruto de esta febril ola de calor que está causando tan indeseada vigilia en todos los que la sufrimos lejos del aire acondicionado nocturno, hoy me he visto inmersa en una conversación, cuanto menos lógica. 
Traía a colación no sé qué estudio que se había hecho sobre los beneficios e inconveniente de dormir solo o acompañado.
Por un lado las ventajas físicas del sueño en solitario, cuando hay espacio, silencio y tranquilidad. Por otra parte, como contrapartida, el componente afectivo y  los enormes beneficios emocionales y psicológicos de compartir cama con alguien con quien se tiene algún vínculo afectivo.
Yo, que sé valorar un buen sueño como algo realmente necesario y reparador, he de posicionarme al otro lado de la línea. Prefiero acostumbrarme a dormir con ruidos, movimientos o extra de calor con tal de sentir en mi espalda su cuerpo, oír cómo respira, entrecruzar las piernas en un momento de la noche solo para confirmar que sigue ahí, cerca, notar como su mano en mi cintura me atrae hacia él, buscarlo cuando algún ruido me despierta, percibir la distancia en los días de calor y el deseo al despertar retando si es necesario, las altas temperaturas.

No soy de practicidad, no me cortaré el pelo para no tener que peinarlo ni me pondré velcro por no atar y desde luego, si de mi depende no dormiré en camas distintas por no adaptarme a los pequeños inconvenientes que pueda tener sentir piel…sentirlo en mis brazos… 



miércoles, 27 de agosto de 2014

Me regalo el sonido del mar

De nuevo, la magia de este viejo faro, o eso me gusta pensar, me regala el mas delicioso de los momentos en ese sitio y a esa hora tempranera en que la desnudez no siente la violencia de compañías.
Como cada año millones de diminutas partículas de agua en suspensión nos concedían a los pocos desconocidos que allí estábamos la exquisita soledad, esa que aisla los sentidos impidiendo ver lo mas cercano y dejando solo intuir el mar por el inconfundible sonido del romper de las olas a escasos pasos.
Fue en ese momento, en que ni el faro podía guiar cuando, confiando ciegamente en que no iba a fallarme un Atlántico en zona de corrientes que favorecieron antaño desastres bélicos, no pude resistir el deseo de invadirlo y adentrarme poseída por una inconsciente e irremediable atracción hacia un horizonte a prueba de Fe.
Ha sido ese momento maravilloso en el que mi cuerpo desnudo sentía sus corrientes mas o menos frías, olía humedad, saboreaba sal, escuchaba el romper de esas olas de las que me alejaba y que apenas veía cuando he sido consciente de lo increíble que es estar viva.



lunes, 21 de julio de 2014

¿Quién parará la lluvia?

-“¿Qué ha sido eso?”
-“No sé, algún petardo”-
No, eso no era un petardo, notaba como la tripa se me encogía por  momentos y la sangre disparaba mis movimientos llevándome casi al desmayo mientras corría hacia la ventana- “Algo ha ocurrido en el portalón”.- Un humo gris negruzco salía de aquel espacio donde lo chavales jugaban a la pelota y a las cartas para refugiarse de la lluvia estival.
Noté como se me paralizaban las articulaciones, el polvo se metía en mis ojos impidiendo que pudiese abrirlos y un grito ahogado se anudaba en mi garganta. Hay que sacarlos de allí, pensaba mientras mis piernas no obedecían a un cerebro que chillaba dejándome sorda que corriese. 
Oía los gritos desgarradores,  todo en la calle tornó en blanco y negro y yo seguía sin conseguir llegar al lugar, el llanto quebraba aún más mi garganta y la impotencia de no dominar las piernas  me estaba volviendo loca. -“Alguien ha dado a un botón y lo ha hecho explotar”- Pero ¿de qué hablaban? No entendía nada, solo quería gritar, correr y..., por favor, solo quería que llegar a aquel lugar que cada vez parecía más lejano…

En ese momento desperté, agitada, nerviosa, con un dolor extraño en la garganta y Los Ramones sonando descontrolados en mi móvil –“tengo que cambiar esta alarma”-pensé.  Todas las mañanas pensaba lo mismo. Seguía nerviosa, pero agradecida de que todo hubiese sido solo un sueño. Me levanté y fui como todos los días, escasamente despierta, a preparar el café y la ducha. Encendí la radio para escuchar como cada mañana el resumen de las noticias y entonces  lloré, “ esta noche ha tenido lugar la ofensiva más agresiva en Gaza causando numerosos muertos entre ellos decenas de niños…”,  “enormes dificultades para la recuperación de cuerpos tras el derribo del avión malasio en Ucrania… “

 ¿Qué nos está pasando? El ser humano siempre ha sido bélico pero nunca con una capacidad tan destructiva. Presumimos de haber evolucionado, de ser conscientes del valor de la vida y capaces de organizarnos para crear. Es terrible saber cuan reales son estos sueños, escenas que se repiten con una pasmosa normalidad en multitud de países aparte de los mentados como Siria, Sudan, Yemen, Irán, Mali, Somalia, Pakistán , Afganistán..., por mencionar solo algunos, y que actos salvajes: secuestros masivos de niñas, asesinatos indiscriminados, palizas por raza, sexo o condición sexual, bombardeos, tortura...,que tienen lugar a diario. Con la misma normalidad que ocurren, se cuentan y se interiorizan en otras partes del mundo y, para nuestra vergüenza, no pasa nada.

¿Cuándo hemos dejado de llorar por estas cosas? ¿Cuándo ha dejado de erizarnos el vello? ¿Cuándo hemos dejado de tener apego por las vidas del otro lado de la pantalla? Recuerdo la emoción que sentí cuando al final de Blade Runner entendí que un replicante tenía el apego y la fascinación por la vida que los propios humanos habían olvidado... qué triste sentir que, en realidad, no es algo tan imaginario...


martes, 2 de julio de 2013

No todas las mujeres fingen jaquecas


Hablaba con amigos cuando sintió su presencia justo detrás de ella, a pesar del tiempo transcurrido no necesitó darse la vuelta, sabía que era Él, algo que no podía explicar le generaba una reacción física difícil de ocultar. Era el momento de salir de allí de un modo discreto.

Hubo un tiempo en que se sentía diferente, aquel tiempo en que temerosa de Dios sufría al percibir que algo "raro" debía ocurrir con ella, esas sensaciones y esa necesidad orgánica que aparentemente nadie sentía... Una férrea educación católica y algunas recomendaciones de los mayores sobre las virtudes en la mujer fueron las causantes de que demonizase sensaciones tan maravillosas como naturales e inevitables.
Las mujeres no debían tener esos pensamientos, esos deseos, eso era cosa de hombres. Ellos no podían evitarlo, entre tanto las mujeres gestionaban la desgana como podían con jaquecas y si se daba el caso, miradas a otro lado cuando de incursiones maritales nocturnas se trataba.
Fueron pasando los años, tras una durísima negociación con su conciencia, Dios se retiró de su vida. Heroínas literarias de siglos pasados cargadas de pasión restaron rareza a su deseo y finalmente, Él apareció para demostrar que si aquello era extraño en una mujer...bienaventurada fuese su extrañeza.

Sintió su presencia tan cerca que el aire se hizo más denso, le costaba respirar. Se mordió con fuerza el labio inferior cuando oyó su voz "¿Dejaré algún día de desear besarte?"
Ella se giró, "¡Claro!", contestó con la suficiencia de quien ha superado su necesidad, miraba directa a sus ojos, con media sonrisa para dar más crédito a su mentira.
Él sonrió mirando desde abajo y se acercó para susurrar a su oído "Sé que aun deseas que te bese".

Lo miró con desdén moviendo la cabeza como cuando se desaprueba el acto de un niño, y se dirigió a la puerta.
Solo tenía que llegar a la puerta y salir. Su respiración se entrecortaba y temblaba de un modo difícil de controlar, pero aquella historia de idas y venidas, de gran intensidad para bien y para mal, ya había durado demasiado, más de lo que debió haber permitido, y ninguno de sus episodios acabó bien.
Ahora estaba tranquila, había decidido darse una oportunidad con Paco. Era un buen hombre, atento, amable, la quería y sería un gran compañero. Cruzó la puerta pensando en esto y entonces lo vio, algo faltaba en la lista de calificativos de su relación con Paco. Huyendo de relaciones convulsas buscó la calma a costa de la pasión, una pasión que ni la congoja divina había conseguido mermar años atrás, faltaba aquello que durante tanto tiempo la hizo sentir tan viva.
Paró en seco, "Pero...¿qué estoy haciendo?" No quería locuras descontroladas, pero ella ya sabía lo que era tocar el cielo y no, no era ni sería de las que fingían jaquecas.
Sacó su teléfono y respirando profundo marcó mientras reanudaba lentamente su camino hacia la salida -''Paco! ¿Podemos vernos?.. Tenemos que hablar...''

domingo, 12 de mayo de 2013

Life for life's sake

Miradas fugaces imposibles de fijar por mas de unos segundos, sonrisa nerviosa, tensión que se concentra de tal modo que casi puede tocarse.
Carreras, tropiezos, ropa, colorete a granel, nunca hay suficiente colorete. Me ayudas? , alguien ha visto...? Tenéis un...? Me puedes poner...? Como estoy? Allá vamos!! Mucha mierda!!!
Entonces llega el momento, ese momento en que imprimes un extra de tensión a tus piernas para que dejen de temblar y sigan sosteniéndote, oyes circular la sangre a mas velocidad de la permitida y rezas porque el nudo que se ha instalado en el estómago no te haga vomitar.
La luz de los focos directa a los ojos y los oídos concentrados en los bafles. Comienza la música, durante escasos 3 minutos pierdes la conciencia del entorno. Solo existen los pocos metros cuadrados que recorrerán tus pies, las sombras reconocidas que de algún modo sirven de referencia y te dan cierta relativa confianza y la sensación de ir quemando etapas sin casi pensar en nada mas allá que mantener una gran sonrisa.
Entonces para la música, se abren los oídos, respiras con dificultad, y sientes como toda la tensión acumulada ha sido expulsada de un modo convulso, de golpe, en unos segundos, como un orgasmo contenido intencionadamente durante demasiado tiempo. Es en ese momento cuando te das cuenta de que quieres más y que todo el esfuerzo extra mereció la pena.
Ha sido una semana rara, intensa, resolutiva y me atrevería a decir que positiva, no se me ocurre mejor colofón que compartir este momento con estas chicas, que se esfuerzan y cumplen por el mero hecho de disfrutar y compartir, fun for fun's sake.
Porque al final, la mayoría de las cosas tienen la importancia que les queramos dar para bien o para mal, yo me quedo con lo primero.

lunes, 6 de mayo de 2013

Porque no tenemos otra vida en la mochila

    En ocasiones me cuesta horrores tomar decisiones. Afortunadamente no me ocurre en el ámbito laboral, donde puedo reconocer cierta agilidad , a veces incluso exceso de osadía o inconsciencia que igual algún día me cuesta un disgusto, pero que por otra parte, me produce cierto regustillo.
  Sin embargo en mi vida privada, ya sea porque ninguna de las opciones me convence, o porque las consecuencias me resulten desagradables, doy muchas vueltas antes de resolver lo que, en muchas ocasiones, casi desde el principio, percibo que se resolverá de una determinada manera.
   Ni mi espíritu hedonista ni la inmadurez peliculera que me aflora para estas cosas con contundencia ayudan en este sentido. Así invierto mucho tiempo, demasiado, en sostener situaciones que mi mente sabe que debo desechar hasta anclarme de un modo absurdo y generar, igual por el tiempo invertido, por cabezonería o a saber , cierta sensación de que debe salir bien sin atender a razones: tripas mandan.
   Hace tiempo, hablando con una amiga de las que te dejan rumiando ideas lanzadas entre chorradas, en ese escaso margen de seriedad que la permitimos nos dijo: “hay gente que vive como si tuviese otra vida en la mochila”.
   No sé si fue ahí pero desde luego algo tuvo que ver, son esos momentos de revelación, de “¡ coño!”, apertura de ojos y cara de bobalicona, “¡claro!”. Así, en mi empeño de resolver cositas que, de algún modo, me metían el dedo en el ojo, de a poquito y sin grandes pretensiones, conseguí cambiar cosas importantes en mi vida. Sin embargo me dejé cosas para septiembre, esas cosas que cuestan más. Cuando las encaré puse fecha, por eso de que el cerebro no entiende de “algún día...” o "a ver sissss…”.
 Traspasada la fecha de alguna, meditado, sentido y sobre todo analizado más con cabeza que con víscera, aunque me jode, cumplo, y lo hago poniendo distancia ya que la altura no me funciona y es que, aunque a veces me cueste verlo, sé y procuro no olvidar, que no tengo más vidas en la mochila.

lunes, 15 de abril de 2013

Porque es más divertido decir que sí

He tenido un fin de semana curiosón y podría decir que, de algún modo involutivo. Hace tiempo noto crisis pre cuarenta en detalles sutiles y en muchos casos inconscientes que percibo mas patentes días como hoy, mirando atrás.
Lo del descapotable deportivo se me antoja mas testosterónico y se me va de presupuesto, así que me da mas por actividades acordes con mis posibilidades físicas, económicas y, eso siempre, morales, aunque mas propias de veinteañeras, supongo que por el obámico ''yes, I can...mmmm...''.
Por otro lado, y esto si lo agradezco, relajarme y descubrir que es mas divertido, en casi todo, responder con un sí, que dar noes, y no perderte mas que lo justito.
Como consecuencia de esto el viernes me vi en un escenario por una gala benéfica, donde además de actuar gané una limpieza de bucal, hay que ver las cosas raras que se rifan...; Dios!!! Qué chute de adrenalina, cuando acabas te sientes tan viva que merecen la pena todos los nervios previos, entiendo que la gente que se dedica a esto esté enganchada. 
El sábado de rubia platino, gafotas de corazón y la cara de mi amiga casadera en el pecho. Quién me iba a decir con lo reacia que he sido yo siempre para estos saraos, que cedería de buena gana a la planificación de una chiquilla de 20 años, pues allí estaba yo descubriendo que es verdad, las rubias platino triunfan, igual debería teñirme...mmmm...o igual no.
Retomo madurez y asumo evolución hoy domingo, con quienes me hacen ver lo fantástico que es crecer y asumir lo anterior, como algo mas propio que extraño, con elegancia y humor.