Los mas leídos...cada uno sus motivos

domingo, 23 de febrero de 2014

Golpe a golpe

Don Antonio, la intención era ponerlo ayer, pero soy despistada y si no hago las cosas cuando las pienso en ocasiones, como ayer, pasan de largo en mi mente y cuando vuelven es tarde.  Tarde, si, pero...¿importa? Yo creo que no maestro, pues solo pretendo dejar constancia de mi profunda admiración y respeto.


viernes, 21 de febrero de 2014

De casualidades y otras boludeces

-"¡Vaya!, ¿de 1975? ¡Yo también! ¡¡¡Qué casualidad!!!... ¿¿¿De marzo??? ¡¡¡Como yo, increíble!!! Solo queda que me digas que te gusta el cine, uuuffff eso...eso ya sería cósmico..."
-"...mmm...ejem...¿¿tu crees??"

Permitanme robar la idea de la película cuyo trozo incluyo, es que hoy he tenido una de estas escenas, y no he podido evitar soltar una risilla incomprendida, cuando lo que se esperaba de mi era ojiplatismo y aleteo manual acelerado, lo intenté después, pero temo que ya era tarde.
Lo cierto es que por algún motivo nos gusta encontrar puntos en común, fechas, gustos, actividades, rarezas que de algún modo nos vinculen con la persona que tenemos enfrente. Igual es un modo de sentir que no estamos tan solos, que somos aceptables o que existen conexiones casuales, casi mágicas, que han hecho que nos encontremos.
Debo admitir cierto relajo cuando, en según que casos, esto ocurre. Creo que con los años me he vuelto mas huraña y me hace sentir quizás menos raruna, o simplemente me da tema de conversación durante un rato con personas a quienes acabo de conocer. 
Cada uno con sus motivos si busca seguro que encuentra sus casualidades. Quizás nos asuste sentir que somos diferentes y buscamos como locos aquello que estandarice usos, costumbres e incluso gustos. No vaya a ser que no se nos acepte. Yo llegué a ver 3 programas de Gran Hermano para tener conversación con mis compañeros de trabajo, hasta ahí llegué, me aburrió a morir, tanto que decidí que, ¡qué demonios!, si soy rara asumo, como asumo que siempre preferí a Tom Jones antes que a Depeche y que me atrae mucho mas Gary Oldman que Brad Pitt, y encima no soy sagitario...es lo que hay...como penitencia prometo abrir mucho los ojos y agitar la mano con celeridad y a tiempo la próxima vez que me surja este tipo de escenas.




domingo, 9 de febrero de 2014

Se me disculpe la demora

Han pasado ya casi 2 meses, lo cierto es que me demoré mucho, no era la intención, pero en ocasiones me organizo raro.
Era un 19 de diciembre, Madrid estaba frío y la gripe acechaba en cada esquina, pero yo tenía el plan perfecto para aquella noche.
Llevé a mi hermana preferida, preferida por ser la única y preferida porque no podría imaginar ninguna mejor.
Al entrar busqué sin encontrar, desde luego era el sitio y casi la hora. La barra, pequeña, estaba llena y nos sentamos en una mesa de la esquina, sin molestar, mirando hacia donde estaba todo preparado y donde tantas tardes de gintonic arreglando el mundo malrecuerdo.

Durante unos instantes tuve la sensación de haberme colado en una fiesta privada en la que no conocía a nadie, solo me mantenía la certeza de que nadie hace tantos kilómetros para faltar a una cita.

Con la primera cerveza se abrió la puerta y entró, azorado por el retraso, pero no podía dejar pasar la oportunidad de captar las imágenes del evento, perfectamente comprensible para mi, que paso el día retratando momentos.
Cuando comenzó a hablarnos, suave, dulce... sentí que ese, desde luego, era el sitio donde debía estar, que tenía invitación y que no me sacarían a puntapiés los de seguridad. 

Las presentadores describieron de un modo hermoso lo que todos los que estábamos allí, de algún modo ya sabíamos.
Entonces nos habló de la comodidad de lo sólido, pero no del libro, nos habló del concepto, de su experiencia, de su necesidad de superarlo. En ese momento fue cuando, por un lado temí que dejase de prodigarse definitivamente en estos espacios, y por otro descubrí otra forma de admirarlo.
El evento fue emotivo,  tierno, donde los mas osados leyeron aquellas entradas por él elegidas, y que el resto reconocíamos con una sonrisa.
Me quedé sin foto Humberto, me quedé sin ella fruto de un compromiso fraternal, mojado con margaritas, previamente adquirido, ya lo siento.
Me demoré mucho, pero no se me ocurre mejor momento que una tarde lluviosa de domingo con noche de Goyas, ambientada con músicas más propias de vinilo y acompañada de café, quizás demasiado pero un día es un día.
Enhorabuena por este magnífico trabajo que nos hace disfrutar tanto, y que se ha convertido en parte de mi mesilla de noche, para leerlo desordenado, eso no puedo evitarlo, siempre que así se me antoja.
Gracias por el esfuerzo de entregárnoslo en persona.

viernes, 31 de enero de 2014

"Inusualizando"

No vayas a pensar que olvidé tu cumpleaños, es solo que decidí celebrarlo.
Decidí dar un paso más, y en este año que empecé distinto, con la idea quizás de distinguirlo en todo, elegí un buen momento, algo que me hiciese sentir bien y así cumplir con el que, seguro, sería el mejor regalo.
También con intención meditada, cambié mis palabras de fecha e incluí algo que sería del todo inusual, no para mi que le encuentro sentido y soy dada a estas cosas, pero me consta que nunca fue tu caso.
Resquebrajando costumbres entrego así mi felicitación y regalo, feliz, con la mayor de las satisfacciones y la absoluta certeza de haber acertado.




martes, 14 de enero de 2014

Motivos: Libros sin "pre-historias"

Hace pocos meses, días antes de su lamentable cierre y gracias al genial consejo de alguien a quien sigo por aquí, tuve la suerte de chusmear en las estanterías de una librería maravillosa de Barcelona. 
Barcelona, noviembre 2013
Era uno de esos sitios mágicos que hacen que disfrutes durante horas mirando y rebuscando en su desordenado “orden”, donde no existe lógica alfabética por autor o nombre, y donde la suerte de colocar los ojos en el lugar preciso y en el momento adecuado hace que encuentres aquello que sin buscarlo era exactamente lo que querías , y el no ponerlos te deja con la sensación de que tienes que volver, porque no hay duda de que está ahí, convirtiéndose en misión ineludible dar con él, como si del amante perfecto se tratase.
A escasas horas de volver a esta ciudad, esta vez con excusa laboral ampliada por mi inevitable necesidad, me asusta pensar lo que pueda encontrar en su lugar si a mis pasos les da por dirigirse hacia allí.
Barcelona, noviembre 2013
De mi visita salió un libro. ¿Los motivos?  Los motivos fueron que por alguna razón captó mis ojos, un ex-libris personalizado del que debía ser su anterior dueño, cuya vida me produjo en el acto una inevitable curiosidad, y una primera frase que lo mantuvo pegado a mi mano irremediablemente. No necesité más, tenía que comprarlo, y no entendí que unos días más tarde, un amigo se mofara de mis motivos llamándome, con cariño, raruna. Raruna…, vaya, menos mal que no le conté que me gusta olerlos. Es curioso, siempre pensé que todos teníamos motivos de esos que, como bien decía Pascal, la razón no entiende, y que se asumían como "pseudoracionales", ya que no en vano en demasiadas ocasiones son, al menos para mí, determinantes en la decisión. Sin embargo, como viene siendo más habitual de lo que me hubiese gustado, vuelvo a encontrar que, lo que considero común a la mayoría, no es más que una mera opinión entre, como diría un grande, más de 100 motivos. 
Bien pues,...motivos..., motivos de esos que a priori a nadie interesan y que de algún modo despiertan mi curiosidad..., motivos como ¿Qué nos mueve a comprar libros de los que no tenemos más referencia que ese primer instinto de cogerlo de la estantería? 
Mi muestra es seguro, una selección  nada válida para un sociólogo que se precie, pero a mí me vale por el respeto que profeso a los que consulté y por ese curioseo poco ortodoxo que buscaba cuando recibí sus respuestas.
Es curioso cómo, sin mirar sus nombres hubiese podido averiguar de quien era cada una de ellas. También es curiosa la asunción por parte de la mayoría de que últimamente ya no compra libros sin referencia, son malos tiempos para algo mas que para la lírica. 
En cualquier caso aquí dejo, agrupados pero sin tratar para respetar su frescura, esos motivos que los mueven cuando osan comprar libros sin “pre-historias”:

- Formato: “Letra grande”, “calidad de la impresión”, "que no sea demasiado grande, no me gustan los libros mazacotes, me resultan pesados antes de empezar…”. “Líneas ni muy separadas ni muy juntas”

- Editorial y edición: “yo era fan de  "S_____" tuve una temporada que me compraba uno al mes”, “el número de edición o una buena traducción”.

Portada: “portada llamativa, con un buen diseño” (muy recurrente), “Portadas con foto triste... gris nube, viento, libertad, cadenas, amor, te quiero, sexo… o portada naranja girasol o portada que diga... Neruda o Camus o Cortazar o…”

- El título: “Los grandes títulos que no he leído”. “Un título de impacto”. “Títulos con palabras que identifique con mi momento”. “Títulos graciosos”.

- El autor:Que sea un escritor de moda”. “Que ya haya leído algo suyo”.

- Colocación en la tienda:muy visible en la tienda o en el escaparate”; “que tenga un cartel de Best Seller”, o por el contrario “que no sea un Best Seller”

- Leer algoPrólogo o sinopsis:”Si me llena lo que leo es mío, es una manía, un pellizco” Aunque también están los que opinan: “Ah, las sinopsis intento no leerlas porque muchas veces son como los trailers,  te destripan la peli”.  
Leer  unas páginas al azar: “que sea hermoso o fresco de leer”.  “Que no tengan muchos datos y poca literatura, para eso cojo una enciclopedia”

Por temas: “Me compro de forma impulsiva tratados de psicología”, “Novela histórica”, “Clásicos”, “Novela asiática, especialmente china o japonesa”.

- Estado de ánimo:“compré "-----" en un buen momento pero luego pasé una racha enfadada con el mundo y lo tuve que dejar a medias. El puto libro me sacaba de quicio!!!”; “ En rachas raras me apetece leer novela negra, de crímenes, libros tenebrosos",  tengo los clásicos de desamorCreo que si los colocase por orden cronológico de compra sabría quién me rompió el corazón en cada libro”

Estos son sus/nuestros motivos, solo me queda dar las gracias a los que aportaron su granito y decir que me encantaría, si tenéis a bien, saber que os hace dar la oportunidad a un libro del que no sabéis.



jueves, 9 de enero de 2014

Aires británicos

Liverpool, enero 2014
El Reino Unido siempre me ha parecido una tierra de olor muy peculiar. Una extraña mezcla de humedad, moqueta, música, frito, te, madera, vanguardia, cerveza, arte, ladrillo, tradición y especias de todas partes del mundo, que convierten la inhalación en algo casi rancio y al mismo tiempo tan liberador y multicultural que resulta deliciosamente refrescante... 
Puedes percibirlo desde el momento que sales de cualquiera de sus aeropuertos, quizás en distintas proporciones en función de la región, pero sin duda perfectamente reconocible aun con todas las empalagosas esencias ambientales y perfumes que tan dados son a utilizar.
Liverpool, enero 2014

Yo, que creo poder distinguir su fragancia aun con los ojos cerrados, especialmente desde que dejé de fumar, admito que me despierta cierta ternurilla e inevitable cariño con un toque de nostalgia o, quizás, algún tipo extraño de crítica y contradictoria “britishphilia”, a fin de cuentas, como dice canción con que acompaño, esta vida prepara cosas extrañas.
Así, aunque no podría decir que su aroma me agrade, admito la necesidad casi orgánica de respirarlo a pleno pulmón para sentir como reales mis recuerdos, para recuperar esa parte más artística y libre de su historia y escuchar a cada paso, en cada muro, la música que ha fluido y fluye a borbotones por sus venas, y sin la que difícilmente podría entenderse como lo que es.
Hacía más de un año que no iba, de hecho la última vez que fui en invierno me juré que no volvería con fríos, algo que debí olvidar cuando cogí el billete para las pasadas navidades, no sé, igual solo pensaba en cerveza y música.  Ahora, recién vuelta de tierras beatlelinas, con reserva en los pulmones y la memoria para los próximos meses o años que puedan pasar hasta que me arranque de nuevo la necesidad de pisar sus charcos, y tras haber descubierto una parte más amable de la que recordaba en sus gentes, quizás en comparación con el escaso humor que últimamente nos gastamos en la península, recuerdo su aliento y me hace sonreír y jurar que no volveré con fríos, pero que sin duda volveré por y a pesar de lo gran británico del asunto.




martes, 31 de diciembre de 2013

Sin balances

Madrid, diciembre 2013

En unas horas finaliza un año muy, pero que muy revelador del que, más allá de lo dicho he decidido, por una vez, no hacer ningún balance y darle cierta continuidad a ver qué pasa.
Un año al que doy una hora de más y acabo de un modo muy distinto al que estoy acostumbrada.
Así, mientras veo Return of the Jedi en ITV2, fascinada por la similitud de la voz de Vader con la del gran Romero, y minutos antes de liarme en la cocina, para desgracia de mis acompañantes,  con mi parte de la cena,   ponerme el vestido y calzarme los tacones, antes de hacer todo lo que empiezo a sentir que no tendré tiempo de hacer, solo quería desearos otro gran año del que disfrutar, por y a pesar, de todo lo que acontezca.

Un abrazo