Los mas leídos...cada uno sus motivos

Mostrando entradas con la etiqueta personas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta personas. Mostrar todas las entradas

sábado, 7 de septiembre de 2013

De amistades y apegos

Una de las cosas que me gustan del  retorno a rutinas, algo bueno tenía que tener, es el reencuentro con  aquellos a los que el verano aleja temporalmente de tu vida. Ayer retomé charla cervecera después de clase, algo tranquilo y sin pretensiones que raramente me deja  neutra. Tema del día: el tratamiento de los amigos.
Yo reconozco una cierta visión infantil de la amistad. Por suerte o por desgracia soy persona de apegos y me gusta valorar a los que forman parte de mi vida de un modo continuado y cercano, cada uno en su medida en función de intimidades, querencias, vivencias y valores compartidos. Así, afortunadamente, siento que hay quizás mucha más gente de la que merezco cerquita de mí.
La conversación de ayer sin embargo no iba por esos derroteros, más bien iba dirigida a aquellas personas que formaron parte de nuestras vidas y que por algún motivo han desaparecido. Alguien comentó que, si las personas que la rodeaban no le daban al menos lo que ella ofrecía no tenían cabida en su vida y se deshacía de ellas sin más.
Me pareció espeluznante, ya dije que yo soy de apegos. Por un lado ese lanzar al olvido a alguien con quien se ha compartido experiencias, confidencias, tiempos y espacios de un modo tan gélido me pasma. Digo yo que haber formado parte de la vida de alguien, si no ha habido daños de por medio, debería dejar siempre un pequeño espacio en el wall of fame vital de aquellos. Me parece demasiado triste sentir que hay personas que fueron tan importantes y que nuestra aportación no haya dejado absolutamente ninguna huella.
Por otra parte nunca pensé que hubiese que exigir a los demás lo que damos, no quisiera yo imponer, más bien soy de la creencia de que  hay que aceptar o no  lo que cada uno está dispuesto a dar.
Es curioso ver las muy diferentes formas que tenemos de ver las “mismas” relaciones personales.

Yo me quedo mis apegos y cedo espacios en mi particular wall of fame para todos aquellos que por aquí pisaron fuerte, aportando algo en positivo y siempre desde el cariño.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Zahora tranquila

Las gotas se arrastraban como esperma aferrado a la ventana del vehículo. La semana, como es habitual para desgracia de penitentes, costaleros y cofrades, prometía lluviosa, feucha e incluso casera. Ya tenía ganas de experimentar esto fuera de temporada, cuando cuesta encontrar gente, bares repletos de risas, playas cálidas y amables que doren la piel y resuelvan gran parte del día. Ahora, en el ecuador de la semana puedo confirmarlo: SI, quiero esto. Esta tranquilidad me ha seducido y enganchado discretamente. Pasear por las calles de Zahora, saludar al que el día anterior ni conocías pero que sentado a tu lado a ver el partido lo convirtió en tu mejor amigo en el momento del gol. Reencontrarse casualmente con aquel sevillano tan especial y que te reciba con un abrazo entrañable, fuerte, con gran cariño, de esos que te hacen sentir que siempre estará ahí y que siempre habrá algo especial. Definitivamente podría acostumbrarme a esto, aunque me torne más huraña. Quién sabe, igual el negocio de jabones con el que fantaseo desde hace años...

martes, 1 de enero de 2013

Odio

Odio los día 1 de enero.
Odio sentir que el 31 debo hacer algo especial, mas porque hay que hacer algo que por apetencia.
Odio que en estas fechas me de esta tristeza extraña y esforzarme continuamente por fingir que no la siento.
Odio hablar con la gente y que sientan lo mismo.
¿Qué nos pasa en Navidad que nos deja tan faltos de energía y con una rara sensación de soledad, cuando en realidad vemos y compartimos nuestro tiempo con mas gente en unos días que en el resto del año al completo?
Supongo que tanto bombardeo mediático, adornos, películas, escenas de vidas cargadas de felicidad, solo nos hace mirar la propia con cierto desdén. Elementos comparativos crueles a los que dificilmente podremos hacer sombra ya que, incluso en el mejor de los escenarios, habrá numerosas carencias y seremos, en estas fechas, inevitablemente conscientes de ello.
Odio ser tan ingrata con mi vida, y sobre todo con mi entorno en estos días.
Odio empezar el año con la palabra odio.